Venía una manzana caminando y se encuentra un billete de $100.
-¡Uy, que suerte!- dijo, y lo levantó del piso.
Después se dió cuenta de que ella, al ser manzana, no podía comprar nada porque las cosas que se compran están hechas para los humanos y no para las manzanas, ni para las naranjas ni para las uvas aunque se crean que son muy top. Porque las uvas se creen Top, acá y en la China.
Así que lo volvió a dejar donde lo había encontrado para que algún humano se sintiera afortunado y ella se sintiera que había hecho algo bueno. Después de ponerlo en el suelo, empezó a caminar hasta que sintió que un chico gritaba de alegría porque se lo había encontrado.
Cuando la manzana se dió vuelta para ver la cara de felicidad del nuevo dueño del billete, se dió cuenta que también la había visto a ella. Empezó a correr lo más rápido que pudo pero el chico fué más rápido y de un manotazo la levantó, la froto contra su remera y cerrando los ojos le clavó los dientes.
