Como todos los meses, la central de cucarachas K-21, más conocida como “La KB” tiene nuevo líder.
El viejo Jobe ya había hecho bastante por la comunidad y necesitaba un descanso así que luego del discurso, pasó la banda, la corona y el cetro a su nuevo portador, Orbi el nuevo Cucaracha Gen Alpha 6, igual que Jobe e igual que todos los antecesores. “Quién lidere el equipo, tendrá que ser Alpha 6 sin excepción” decía el tratado legendario, y así fue por siempre. La Madre de Orbi se llamaba Adela. Estaba acompañada de sus otros 342 hijos en la primera fila del auditorio “Ramón Robles”. El Padre de Orbi, Don Roberto, falleció en una expedición a la cocina de la señora Margarita Núñez (Humanoide de sexo femenino) hace algunos años. Su muerte afectó a la familia el tiempo que estaba establecido (En la central K-21, y creemos que en cualquier central de Cucarachas, la muerte es una cosa tan común que hasta tiene un tiempo predeterminado de duelo). Luego Adela consiguió a Raquelo, padre de los últimos 300 hermanastros de Orbi, que también era explorador.
La Orquesta musical de la Zona Este de la central no había llegado ni a la mitad del Segundo Movimiento de la Suite de Asunción Oficial cuando el viejo Jobe dijo uno de sus característicos chistes por el micrófono y la multitud empezó a reír tan fuerte que Don Ferdeman, Maestro y director de las Orquestas de zona Este y zona Sur, tuvo que hacer un gesto para que los músicos frenaran. Don Ferdeman estaba enojado, como de costumbre.
La ceremonia transcurrió sin problemas, exceptuando el momento en el que Matisa, la anciana vidente de la central, como de costumbre advirtió a viva voz que esta asunción traería la “…libertad del pueblo oprimido!”, y el momento sagrado del nacimiento de las 3 de la tarde donde todos los huevos de cucaracha trabajadora se abren al unísono, y el pueblo debe aguardar un respetuoso silencio que no dura más de 15 minutos. Como de costumbre también, la gente encargada de la organización del festival de asunción pidió disculpas a la sociedad por no tener en cuenta el rito del nacimiento y aseguró que en la próxima asunción, ese tema estaría resuelto.
Orbi posó feliz con su atuendo para la foto que iba a ser enmarcada en “La pared del recuerdo” y sonrió para las cámaras de televisión y de la prensa que lo aturdían con los flashes, mientras que Adela no podía parar de llorar de felicidad por su hijito y porque tendría, hasta la próxima ceremonia de asunción, una vida de reina.
