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Rono - Capítulo 1

Miguel juega con una pelotita de tenis mientras mira la tele.

Está viendo un programa de animales salvajes que le encanta. Se llama “Animales de la selva: Un mundo diferente” y lo pasan todas las siestas por el canal del pueblo. Alexis, el hermano mayor de Miguel, se ríe de la voz en off del programa porque “-Habla como un gallego…”.

Mientras todos duermen la siesta, ellos están esperando que sean las cuatro y media para poder ir al escondite secreto en el  río. Tintín Arrieta, vecino y amigo de toda la vida, paseando en la bici lo había descubierto. El dice que fue justo el día de su cumpleaños porque había pedido un deseo de tener un escondite secreto. Por más que el haya querido ponerle “El escondite de Tintín”, todos le decían el escondite del río, y punto.

A las cuatro y veinte, Miguel y su hermano fueron a ponerse la malla y a buscar las toallas en el bañito del pasillo sin hacer nada de ruido para que su mamá no se despierte. A las cuatro y veintiocho ya estaban en el garage preparados para salir con las bicicletas que les había traído Papá Noel esa navidad.

El escondite quedaba a 6 cuadras de la casa de los chicos, pero con el sol que había, el viaje se hacía eterno.

Como siempre, el gordo Franco llegaba primero y los esperaba a todos acostado en el pasto haciéndose el dormido, pero esta vez fue diferente porque si bien había llegado primero, estaba agitado y eufórico.

-¿Qué pasa gordo?- Dijo Nacho Leyva que llegó después de los hermanos.

-No saben lo que me encontré…- Dijo, transpirando cada vez más.

-¿Qué cosa?- Dijeron los hermanos al unísono.

-Tienen que verlo….

-¡Dale gordo, hablá!- se impacientó Nacho.

-Un Rono… Me encontré un Rono…- Dijo Franco casi inaudible por la agitación.

-¡¿Un Qué?! - Dijeron Todos, hasta Tintín que justo había llegado.

-A las 9 de la noche nos encontramos acá. Traigan linternas.- dijo Franco, y con las pocas fuerzas que le quedaban, se fue corriendo.

-¡Para Fran!- Dijo Tintín desconcertado.

Los chicos se quedaron en silencio, pensando que podía ser  lo que Franco había encontrado.

Nadie habló por 5 minutos contados.

Se corrió la nube que estaba propiciando una deliciosa sombra restauradora y no quedó otra alternativa que meterse al agua para refrescarse.

- ¿Vamos al agua?- dijo Alexis.

Y sin decir nada, todos corrieron al río.

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