Un día (Fue un lunes 12 me acuerdo, porque ese día corría una maratón) me desperté y me dí cuenta que no tenía dedos de los pies. Me asusté muchísimo. Al mismo tiempo sentí que me dolía mucho la cabeza, no por adentro así como un
“dolorcito” normal, sino que por afuera, como un chichón. Me pasé la mano así arrastrándome los dedos entre el pelo y me dí cuenta que mis dedos desaparecidos estaban ahí. Me tranquilicé y me fui a tomar un nesquik.
A la mañana siguiente, empecé a entender como iba la cosa porque ya no tenía pies y tenía cuernos. No Cuernos CUERNOS así, como las vacas. Sino que mis pies se habían tomado el atrevimiento de viajar toda la noche desde su ubicación original hasta mi cabeza.
La parte más graciosa (para mí) de la transición fue el jueves, cuando ya tenía las piernas completas “Traspasadas” como diría mi hermana. Ella se asustó un poco los primeros días pero después ya estaba acostumbrada a tener que ayudarme a subir las escaleras, por ejemplo. Parecía un monstruo de alguna película de esas que ven los ñoños y se disfrazan y todo eso. Osea, no taaan monstruo. Un poquito nomas.Tengo fotos si alguien quiere…
El viernes ya no veía las horas de que pasara el fin de semana para que vuelva todo a la normalidad. Ustedes dirán que estoy loco, pero es que mi mamá no me dejaba salir estando así, y ya me había hartado de no poder ver bien la tele o de no poder dibujar como la gente.
El lunes, me desperté (por fin) del lado de los pies. Osea del lado real de los pies, porque se que puede ser confuso para algunos si les hablo del lado de los pies luego de que les estuve contando como cambiaba de lugar las piernas. Bueno, de ese lugar donde uno pone los pies cuando tiene el cuerpo normal.
Investigando, me enteré que a un tipo en China se le cambian de lugar los brazos TODAS LAS NOCHES. Que bajón. Aunque debe jugar re bien al ping-pong, y con las dos manos!.
